Para los aficionados al baloncesto y al Real Madrid, los primeros días de diciembre traen consigo recuerdos agridulces. Apenas cinco días después de que se cumpliera el 22º aniversario del fallecimiento de Fernando Martín en un trágico accidente de tráfico, el calendario señala ya otra fecha fatídica: la muerte de Mirza Delibasic, que nos dejó tal día como hoy hace una década. Son recuerdos tristes porque hay que lamentar la pérdida de dos iconos del baloncesto blanco en edades en las que morir se antoja inadmisible. Sin embargo, en estos días, repasando imágenes de cualquiera de los dos jugadores, de talento distinto e igual categoría, es fácil que a uno se le escape un suspiro seguido de una media sonrisa y un breve y musitado “qué bueno era” mientras se recuperan instantes mágicos del pasado.
Más allá de lo deportivo, y a pesar de que sólo disputó dos temporadas de blanco, dejó una impronta que no se ha borrado con el paso del tiempo. Mantuvo una larga amistad con muchos de sus compañeros en el vestuario del Real Madrid, quienes siempre estuvieron pendientes de su frágil salud. Jugó su último partido frente al equipo de veteranos del Real Madrid en la Sala Olímpica de Sarajevo, junto a un combinado de baloncestistas bosnios entre los que se encontraba su hijo Danko.
Al igual que con la pérdida de Fernando Martín, con Delibasic se fue un pionero, el jugador que con su versatilidad perfiló la figura del baloncestista moderno mostrándole el camino al resto a golpe de clase y elegancia. Un caballero.
Fuente : http://www.leyendasbaloncestorealmadrid.es
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Aquellos comentarios "Anónimos" que no lleven nombre y apellidos no serán publicados.
No se permitirán insultos ni falta de respeto.
Los comentarios que se publiquen identificando a quien los realiza serán responsabilidad del autor del comentario.